Hidrología

La lluvia anual media se sitúa entorno a los 1000 mm, variando entre 400 y 2000 mm. El régimen hidrográfico corresponde al de un clima típicamente mediterráneo con una fuerte estacionalidad en las precipitaciones, siendo más abundantes en otoño y primavera y casi nulas en verano, con una marcada torrencialidad que acentúa los procesos erosivos.

Como resultado de este irregular patrón pluviométrico, los cursos de agua de la zona registran variaciones análogas en sus caudales, con picos repentinos durante breves espacios de tiempo que contrastan con un marcado descenso de caudal durante el periodo estival. Sin embargo, la aptitud general para el baño de la mayoría de los ríos es buena, ya que suelen contar con aguas cristalinas y muy frías, típicas de cursos de montaña.
Por otro lado, la naturaleza caliza del sustrato predominante favorece la infiltración del agua y el desarrollo de procesos kársticos, tanto en superficie como en profundidad. Esto explica el aparente raquitismo de la red hidrográfica superficial, que se complementa por un complejo entramado de corrientes subterráneas.
El río más importante es, sin duda, el Oued Laou. Atraviesa en dirección noreste el Parque a través de un impresionante desfiladero de paredes verticales en lo que constituye una de las estampas más notables de este espacio natural.
El Oued Farda, más modesto que el anterior pero igualmente interesante paisajísticamente, esconde dos puntos de interés destacables: el manantial y la cueva de Aïn Danou y el famoso Puente de Dios, en las cercanías de Ouslaf. El acceso a estos lugares, próximos al núcleo de Akchour, ha de hacerse a pie a través de senderos peatonales que registran una creciente presión turística.
El Oued El Kelaa, cercano al anterior y de similares características, presenta como mayor atractivo para el visitante las cascadas ocasionadas por su accidentado recorrido, así como una abundante y variada vegetación de ribera y diversas construcciones hidráulicas como acequias, azudes y molinos.
Consecuencia del terreno calcáreo dominante en este espacio protegido son los numerosos manantiales y surgencias existentes, por los que salen a la superficie, a menudo de manera espectacular, las abundantes aguas subterráneas.
Al sur del Parque, junto a Jbel Bouhalla, las fuentes de Chrafate dan lugar a pequeñas cascadas cuyo caudal varía con la estación.

Próximo a Chefchaouen, en la concurrida pista que asciende hasta el pinsapar, se halla Aïn Tissimlane, una de las principales fuentes de aprovisionamiento de agua de la ciudad. El manantial se encuentra en el interior de la cueva Kaf Lehmar, a la que se puede acceder por una estrecha entrada.